En la vibrante ciudad de Seúl, los funerales están experimentando un cambio significativo, reflejando las transformaciones sociales y económicas que atraviesa Corea del Sur. Tradicionalmente, los funerales surcoreanos eran ceremonias de varios días, llenas de rituales y recepciones que simbolizaban respeto y prestigio para la familia del difunto. Sin embargo, esta práctica está cambiando conforme las familias se hacen más pequeñas y las relaciones sociales se individualizan.
El señor Chang, un ciudadano de Seúl, decidió organizar un funeral sin velatorio para su abuela, quien vivió hasta los noventa años. La decisión no fue fácil, pero el objetivo era compartir el duelo de manera íntima, sin las costosas ceremonias que a menudo demandan grandes sumas de dinero. Aunque algunos conocidos mostraron sorpresa y resentimiento por no ser invitados, la familia priorizó una despedida más personal.
Los costos son un factor crucial en esta transformación. Un funeral tradicional puede costar hasta 20 millones de wones, una cifra considerable que muchas familias prefieren evitar. Kim Hye-ryeon, quien perdió a su padre tras una larga enfermedad, optó por un funeral sin recepción, reduciendo los costos significativamente. Esto permitió a la familia centrarse en los ritos esenciales como el entierro y la cremación, sin el peso financiero de una recepción ostentosa.
Este cambio refleja una resistencia cultural que está disminuyendo, especialmente entre las generaciones más jóvenes, que valoran la autenticidad del duelo sobre las demostraciones públicas. Los funerales sin recepción, que antes podían ser vistos como una señal de pobreza o falta de respeto, ahora son cada vez más comunes y aceptados.
Los operadores del sector apuntan que los funerales tradicionales contaban con un promedio de 150 asistentes, mientras que las ceremonias más sencillas atraen a menos personas y se completan en un solo día. Este cambio, aunque impulsado por razones económicas, también ofrece un espacio para un duelo más auténtico y menos intrusivo.
Para muchos expertos en la sociedad surcoreana, esta evolución simboliza un paso hacia un enfoque más personal y menos ostentoso en el manejo del duelo. La transformación de las ceremonias funerarias en Corea del Sur es un reflejo de una sociedad en cambio, donde el respeto y el amor por los que se han ido se manifiestan de maneras nuevas y significativas.




