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Emprender en el sector funerario: guía para 2026

Emprender en el sector funerario: guía para 2026

Abrir una funeraria en España es un reto fascinante pero complejo, que requiere planificación meticulosa y cumplimiento de múltiples normativas. En un país donde el envejecimiento de la población garantiza la estabilidad del sector, los emprendedores que miran hacia 2026 deben preparar su camino con cuidado, enfrentándose a un entramado de requisitos legales, sanitarios y administrativos.

El primer paso para cualquier aspirante a empresario funerario es entender la diferencia clave entre una funeraria y un tanatorio. Mientras que la funeraria es la entidad que ofrece los servicios, el tanatorio es simplemente una instalación. Esta distinción es importante, ya que implica diferentes niveles de inversión y regulación, como aclara Josep Lluís Mulero Plata, tanatopractor y CEO del Tanatorio-Crematorio Calatayud.

El sector funerario en España no se rige por una única ley estatal, sino por un conjunto de normativas autonómicas y municipales. Esto significa que los requisitos pueden variar significativamente de una comunidad a otra, obligando a los emprendedores a adaptarse a las regulaciones locales en aspectos como la higiene, la bioseguridad y la gestión de residuos.

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La inversión inicial para montar una funeraria sin tanatorio puede oscilar entre 80.000 y 150.000 euros, dependiendo de la ubicación y el alcance del proyecto. Sin embargo, si el proyecto incluye un tanatorio o crematorio, los costes pueden superar los 650.000 euros debido a la necesidad de licencias adicionales y equipamiento especializado.

Una parte crucial del negocio funerario es la flota de vehículos fúnebres, que deben cumplir con especificaciones técnicas y estar homologados para el transporte mortuorio. Estos vehículos son esenciales para la operación y requieren una inversión que puede variar según el tamaño de la flota y las normativas locales.

Financiar la apertura de una funeraria también es un desafío. Aunque no existen ayudas específicas para este tipo de negocio, los emprendedores pueden aprovechar subvenciones para pymes y autónomos, así como préstamos públicos. La clave es alinear el proyecto con las oportunidades de financiación disponibles.

A pesar de los desafíos, el sector funerario ofrece oportunidades de rentabilidad y crecimiento. Con una planificación adecuada, la inversión puede amortizarse en un plazo de 3 a 7 años, dependiendo del mercado local y la competencia.

En resumen, abrir una funeraria en 2026 requiere no solo capital y conocimiento del sector, sino también una visión clara y una estrategia a largo plazo. Para aquellos dispuestos a aceptar el desafío, el sector funerario español sigue siendo un campo lleno de potencial y significado profundo.

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