Una ola de indignación recorre la ciudad de Barcelona tras el ataque vandálico sufrido por varias tumbas en el cementerio judío de Les Corts. El pasado sábado, se descubrieron los destrozos que han conmocionado a la comunidad, despertando una reacción unánime de condena. El alcalde, Jaume Collboni, ha sido claro y contundente: «El odio no tiene cabida en una Barcelona plural y respetuosa». El apoyo a la Comunidad Judía se ha manifestado en palabras y acciones, ya que el consistorio trabaja sin descanso para identificar y llevar ante la justicia a los responsables.
El suceso ha llevado a cerrar temporalmente los recintos judíos de los cementerios de Les Corts, Collserola y Sant Andreu, buscando garantizar la seguridad y preservar el espacio mientras se llevan a cabo las reparaciones necesarias. Cementiris de Barcelona (CBSA) ha activado de inmediato los protocolos internos de reparación y ya está colaborando estrechamente con las autoridades competentes. El objetivo es restaurar lo antes posible los elementos decorativos dañados, un proceso que se está ejecutando con la máxima celeridad y respeto.
Por su parte, el gobierno municipal no ha perdido tiempo en coordinarse con las comunidades afectadas, especialmente con la Comunidad Judía de Barcelona y el Rabinat, para acordar las medidas necesarias para la restauración del espacio. Además, se está considerando la posibilidad de presentar una denuncia conjunta con la Comunidad Judía ante la Unidad de Delitos de Odio y Discriminación de la Fiscalía, en un esfuerzo por asegurar que actos como estos no queden impunes.
Desde el Ayuntamiento y Cementerios de Barcelona se ha reafirmado el compromiso con la protección y el respeto de todos los recintos funerarios de la ciudad. La colaboración constante con las comunidades e instituciones busca garantizar que los cementerios sigan siendo lugares de memoria, paz y dignidad. Este ataque no solo es un atentado contra la comunidad judía, sino contra la esencia misma de una ciudad que se enorgullece de su diversidad y su respeto por la memoria de todos sus ciudadanos.
La relación entre la Comunidad Judía de Barcelona y el Ayuntamiento ha sido, desde 1976, un ejemplo de cooperación continua. Juntos, han prestado servicios funerarios de manera coordinada y estrecha. En el último año, esta colaboración se ha materializado en la construcción de 56 nuevas tumbas y mejoras en los accesos de los recintos judíos, con una inversión total de 700.000 euros. Este ataque, por tanto, no solo es un daño físico, sino también un intento de quebrar una relación de décadas basada en el respeto mutuo.
En este momento, más que nunca, Barcelona se une en un solo frente: el de la tolerancia y el respeto, reafirmando que el odio no tiene lugar en sus calles ni en la memoria de sus ciudadanos.




