En Barakaldo, el cementerio de San Vicente se ha convertido en el centro de atención tras un reconocimiento público del Ayuntamiento sobre el deterioro significativo de sus instalaciones. A pesar de contar con un servicio de mantenimiento cuyo coste ha aumentado un 86% en los últimos siete años, la situación de los nichos es crítica, y la falta de cuidado ha llevado a una degradación evidente. Para abordar este problema, el Consistorio ha decidido invertir más de 900.000 euros en una reforma que promete ser solo el comienzo de un proyecto de renovación más amplio.
El deterioro del cementerio ha sido un tema de preocupación para los vecinos de Barakaldo, quienes han visto cómo el estado de los nichos y otras áreas del camposanto se ha deteriorado con el tiempo. La empresa Urbegi Servicios Medio Ambiente SL, responsable de la gestión del cementerio desde 2011, ha sido objeto de críticas debido a incumplimientos reiterados, aunque el Ayuntamiento ha continuado adjudicándole el contrato. Ahora, con los trabajos de reforma previstos, se busca cambiar esta imagen negativa.
La intervención se centrará en una primera fase de obras que abarcará 10 meses y afectará a una superficie de 4.213,82 metros cuadrados, principalmente en la zona central norte del cementerio. Esta área incluye ocho bloques de nichos, espacios verdes ajardinados y varias hileras de tumbas. Se llevarán a cabo tareas de limpieza de vegetación y arquetas, así como la canalización de la red de saneamiento. Además, se sustituirán bordillos y cunetas, y se renovarán las escaleras metálicas de los nichos por nuevas estructuras de aluminio.
El proyecto también prevé la construcción de tres módulos de osarios, con un gasto adicional de 205.750,17 euros y un plazo de ejecución de 18 semanas. Estos módulos se instalarán en una superficie de 185,85 metros cuadrados y estarán completamente accesibles para los visitantes. Todo esto se llevará a cabo mientras el cementerio permanece abierto, garantizando el acceso y la continuidad de los servicios funerarios.
El Ayuntamiento, liderado por PNV y PSE, ha manifestado que esta reforma es parte de su compromiso con la mejora de los equipamientos públicos. Según Jon Andoni Uria, concejal de Obras y Servicios, esta es «una intervención necesaria para mejorar el estado de las instalaciones, reforzar la accesibilidad y garantizar un entorno más seguro para los y las vecinas». La reforma se ejecutará en fases para minimizar las molestias a los usuarios y asegurar que el cementerio continúe operativo durante todo el proceso.
Aunque el deterioro se atribuye a la falta de mantenimiento, el Ayuntamiento ha decidido actuar sin señalar responsables directos, enfocándose en el futuro y en la mejora de las instalaciones. Con esta inversión millonaria, Barakaldo espera transformar el cementerio de San Vicente en un lugar digno para el recuerdo y el homenaje a los seres queridos, asegurando al mismo tiempo que el espacio cumpla con las necesidades de la comunidad.




