España se encuentra en medio de una transformación significativa en sus prácticas funerarias, impulsada por un cambio cultural y una modernización tecnológica. El reciente Informe 2026 de PANASEF, la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, revela que la cremación ha superado por primera vez a la inhumación como el destino final preferido para los fallecidos. Con una tasa de cremación del 50,11% en 2024, el país está experimentando un cambio notable en las tradiciones funerarias, especialmente en áreas urbanas.
El informe, elaborado con datos oficiales de las administraciones públicas autonómicas y la colaboración de fabricantes de hornos crematorios, destaca que España tiene ahora 531 hornos crematorios, capaces de realizar unas 2.124 incineraciones diarias. Esta capacidad supera ampliamente la demanda actual de 599 incineraciones diarias, lo que indica un margen significativo para ajustes futuros en la infraestructura.
El crecimiento de la cremación está influenciado por varios factores. El cambio cultural ha llevado a una mayor aceptación de la cremación, especialmente en las ciudades, donde la proximidad a los hornos crematorios y los menores costes asociados son determinantes. Sin embargo, en las zonas rurales, donde las costumbres locales aún prevalecen, la cremación es menos común. Esta disparidad geográfica crea un mercado de submercados locales, donde la oferta y la proximidad geográfica juegan un papel crucial.
La modernización de los hornos crematorios también ha sido un foco importante, con un movimiento hacia tecnologías más eficientes y sostenibles que cumplen con normativas ambientales más estrictas. Este avance tecnológico no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también aborda preocupaciones sobre las emisiones y la salud pública, temas que han generado debates en torno a proyectos de nuevos crematorios, como el propuesto en la M-40 de Madrid.
El informe concluye que, aunque la oferta actual de hornos crematorios supera la demanda, esta capacidad excedente podría utilizarse para reducir tiempos de espera y optimizar la ubicación de nuevos crematorios en áreas menos servidas. A medida que la cremación se consolida como la opción dominante, las empresas funerarias están llamadas a adaptar sus servicios para satisfacer las expectativas de una población cada vez más inclinada hacia prácticas funerarias modernas y sostenibles.
En resumen, el sector funerario en España está en una encrucijada de cambio cultural y tecnológico. Este informe no solo documenta el estado actual de las instalaciones de cremación, sino que también señala la dirección hacia un futuro donde la cremación será probablemente la norma, impulsada por preferencias culturales y avances tecnológicos en el sector.
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