Nuestro sector avanza con pasos firmes hacia la sostenibilidad, pero sin perder de vista el respeto por la tradición, y existen en la actualidad propuestas que no solo llaman la atención, sino que obligan a replantearse lo que creíamos inamovible.
Zoèpure es una de ellas. Su fórmula biotecnológica promete transformar unas cenizas que la naturaleza no puede asimilar en un sustrato fértil capaz de devolver vida a la tierra. No es marketing verde ni un ejercicio estético: es ciencia aplicada a uno de los rituales más profundos de nuestra cultura.
Hablamos con Sento Chover, su fundador, sobre tecnología, sensibilidad, resistencia al cambio y el futuro de un sector que empieza, por fin, a mirar de frente a la innovación.
Zoèpure convierte unas cenizas que, en su estado natural, son tóxicas para las plantas en un sustrato capaz de generar vida. ¿Cuál fue la chispa inicial que te llevó a pensar que la biotecnología podía reescribir parte de la tradición funeraria?
El inconformismo de pensar que cuando alguien se va es el final de una vida. Teníamos que innovar y dedicar todos nuestros esfuerzos a plantear una nueva forma de permanecer. Nos centramos en las cenizas humanas, dado que la incineración ha ganado mucho peso como tradición, y la mayoría de gente no sabe que las cenizas son huesos, inertes, insolubles, pero compuesto por los mismos activos que un día nos permitieron correr, abrazar, vivir…
Entonces nos hicimos una pregunta muy simple, pero poderosa: ¿cómo recuperarlos?
Teníamos claro que la fórmula era la biotecnología, debíamos apostar por que dicha tecnología fuera 100% natural ya que íbamos a interactuar con la naturaleza, arboles, plantas, y utilizar químicos sintéticos no tenía ningún sentido. La biotecnología se utiliza en muchos sectores antes profundamente tradicionales: la agricultura, la ganadería, la alimentación… ¿por qué no en nuestra industria funeraria?
Existe aún la creencia extendida de que “plantar un árbol con las cenizas” funciona sin más. ¿Qué riesgos concretos evita Zoepure que las prácticas habituales no contemplan?
Las cenizas sin más no pueden crear ni siquiera potenciar un árbol, o una plata… es imposible, no funciona; ya que los huesos a pesar de tener componentes muy beneficiosos para la naturaleza no pueden ser
absorbidos por su falta de solubilidad y asimilación. El mejor ejemplo para que la gente lo entienda es que encontramos huesos de hace miles de años enterrados en la tierra. Es materialmente imposible que por sí solas las cenizas puedan ser absorbidas por nuestro entorno, imagínate por un árbol, o una planta…
Zoèpure es un compuesto 100 % natural, que sí convierte las cenizas humanas en nutrientes que la tierra puede absorber, y así lo han demostrado diversos ensayos científicos realizados por prestigiosas Universidades de nuestro país. Seguir enterrando urnas con cenizas en la tierra, o cenizas por si solas, tiene un gran impacto negativo en nuestro entorno, pudiendo alterar la salubridad de nuestros árboles y
plantas, o por supuesto cosechas próximas a estos entornos. El impacto medioambiental es negativo y así
debería saberlo quien realiza estas prácticas.
Habláis de un activador patentado y avalado por instituciones científicas. En un ámbito tan sensible como el funerario, ¿qué tipo de evidencia consideras imprescindible para que el sector confíe plenamente en una solución como la vuestra?
El discurso es muy bonito, pero se lo lleva el viento si no hay rigor científico. En un tema tan sensible e importante para todos, que no es posible banalizar. Además de ir de la mano de una empresa con mucho prestigio a nivel mundial, líder en biotecnología, como Veganic Nature, quien ha desarrollado la fórmula, varias instituciones científicas como Universidades públicas se han mostrado interesadas en realizar
pruebas y ensayos con el fin de certificar su eficacia, y los resultados han sido excelentes, por tanto, contamos además de la patente con certificaciones técnicas que le dan máxima credibilidad al producto, y
mucho prestigio. Nuestra formula une ciencia, emoción y legado.
La cremación crece año tras año y ya concentra una parte esencial del mercado. ¿Crees que la sostenibilidad de las cenizas será el siguiente gran debate dentro del sector, igual que lo fue hace una década la eficiencia de los hornos?
Efectivamente las cremaciones aumentan exponencialmente todos los años, el sector va en una dirección donde la cremación y sostenibilidad van unidos de la mano, cada vez se piden más y mejores rituales donde
intervenga la naturaleza, donde el lugar de culto sea un jardín, un bosque. Ese momento ha llegado y hay que dar soluciones a los usuarios, el sector debe estar a la altura ante estos nuevos desafíos, y pese a que hay que seguir creando cultura en torno a estas nuevas soluciones, no hay duda de que las soluciones tradicionales para las cenizas han quedado obsoletas para una sociedad cada más consciente y comprometida.
Muchos tanatorios buscan diferenciarse a través de la experiencia, pero no siempre encuentran un camino claro. ¿Cómo encaja Zoèpure en una oferta moderna sin convertirse en un simple “extra ecológico” dentro del catálogo?
Es cierto, los Tanatorios están haciendo un buen trabajo, intentado adaptarse a lo que la nueva sociedad demanda, y parte de ello, son nuevos rituales y experiencias que están trabajando en las despedidas, no
obstante, el desconocimiento hace que estos nuevos rituales o experiencias no sean del todo eficaces o reales: seguimos enterrando a nuestros seres queridos, en otro formato, pero seguimos enterrando. En
lugar de nichos o columbarios, espacios bajo el suelo donde encima hay una maceta, pero seguimos enterrando. Con la integración de zoepure, no necesitamos urna en el suelo, no hay impacto negativo al
medioambiente, no enterramos, sino que generamos nueva vida y a la vez una experiencia muy positiva en las conciencias de quienes procesamos un duelo, no solo para procesarlo mejor sino para cumplir el deseo
que todos tenemos: permanecer en este mundo, que no te olviden a través de otro lugar que sí tiene vida.
Vuestro producto introduce un componente simbólico poderoso: la posibilidad de transformar la despedida en vida. ¿Qué reacción observáis en las familias cuando se les presenta esta opción y qué es lo que más les sorprende?
La reacción inicial suele venir con tintes de incredulidad, pero de sorpresa al mismo tiempo. Un silencio bonito, de esos en los que algo hace clic, y la sorpresa de descubrir que hay otras formas de honrar la vida, y que no todo termina en dolor.
Lo que más les gusta es pensar que no están cerrando una historia, sino transformándola. Para muchas familias, Zoèpure ha sido un rayo de luz, una bocanada de aire fresco dentro de un momento muy triste y oscuro, descubrir que algo así es posible, de ello nos sentimos muy orgullosos.
La operativa funeraria está llena de procedimientos rigurosos y tiempos ajustados. ¿Cómo se integra Zoèpure en el día a día de un tanatorio o crematorio sin generar fricciones ni aumentar la complejidad logística?
Si una solución genera fricción, no es innovación. Zoèpure se diseñó para integrarse, no para interrumpir. Encaja en los tiempos y protocolos existentes del tanatorio sin añadir complejidad operativa. Nuestro trabajo ocurre antes, no durante: formación, acompañamiento y un proceso claro para que, cuando llega el momento, todo fluya con naturalidad. La experiencia es sencilla para el equipo y profundamente significativa para la familia. Los asesores funerarios realizan un trabajo muy bonito explicando esta nueva opción a las familias, y el producto se les entrega en el mismo momento en el que recogen la urna con
cenizas.
En el mercado existen urnas biodegradables, cápsulas con semillas y otros productos que se presentan como soluciones verdes. ¿Qué diferencia a Zoèpure y por qué lo consideráis una propuesta biotecnológica real y no solo simbólica?
Muchas soluciones verdes se quedan en el símbolo. Zoèpure va un paso más allá porque actúa donde realmente importa: en el proceso biológico. Nuestra tecnología permite que las cenizas puedan ser asimiladas por la planta, o el árbol, algo que no ocurre de forma natural. No es una urna bonita ni una promesa emocional, es biotecnología aplicada que convierte la despedida en vida de manera real, medible y sostenible. Zoèpure no es una urna, por lo que no compite con esta opción. Las cenizas deben entregarse en uena urna, Zoepure es el producto que hace posible lo que las familias buscan, integrar las cenizas de sus seres queridos en la naturaleza y convertirlas en un árbol próspero y fuerte, o en una planta verde increíble, o en un trocito de tierra rico y potente donde crear cualquier tipo de vida.
El sector funerario atraviesa una transición hacia modelos más sostenibles, más personalizados y emocionalmente más significativos. ¿En qué punto se sitúa Zoèpure dentro de ese cambio y qué papel aspira a asumir?
Estamos en un momento de cambio profundo. El sector ya no solo gestiona despedidas, acompaña procesos emocionales. Zoèpure nace exactamente ahí: en el punto donde sostenibilidad, personalización y sentido se encuentran.
No aspiramos a ser una tendencia ni un complemento dentro del sector, sino a liderar una nueva forma de entender la muerte y con ello, la despedida. Una proceso donde la ciencia, la emoción y el respeto por la
vida conviven. Queremos que el adiós deje huella, pero una huella que crezca.
Si pensamos en la relación entre ciencia y ritual funerario dentro de unos años, ¿qué nuevas soluciones imaginas que podrían llegar y cómo se prepara Zoèpure para liderar ese futuro y no quedarse en un producto único?
El futuro del ritual funerario no va de reemplazar la emoción con tecnología, sino de usar la ciencia para acompañarla mejor. Veremos soluciones cada vez más personalizadas, más conectadas con la naturaleza y basadas en procesos biológicos reales.
Zoèpure no se prepara creando un producto aislado, sino desarrollando un producto que hace realidad nuestro deseo de permanencia, de seguir proyectando lo que somos en el mundo en otras formas. Se trata verdaderamente de un producto único, exclusivo en el mundo, no nos da miedo que así sea, sino mucha fortaleza. InvesGgamos, validamos y evolucionamos nuestra tecnología porque entendemos que el verdadero liderazgo está en anticipar, no en repetir.
No queremos ser una solución puntual, queremos ser la base sobre la que se construya una nueva forma de
despedirse, mucho más consciente y posiGva para nuestra sociedad y también nuestro planeta.




