En el corazón del Parque del Retiro en Madrid, un espectáculo visual transforma el conocido Palacio de Cristal en un enigma textil. Bajo el título «Fardo», la instalación de la artista Andrea Canepa, nacida en Lima en 1980, envuelve el emblemático edificio en una gigantesca lona que evoca las prácticas funerarias de la antigua cultura Paracas del sur de Perú. Este trabajo estará presente a lo largo del año, coincidiendo con las obras de restauración del Palacio.
La obra de Canepa no busca simplemente cubrir, sino crear una narrativa visual que recuerda a las momificaciones precolombinas. Inspirada por los fardos textiles que preservaban los cuerpos de los difuntos entre los años 800 y 100 a.C., Canepa traslada esta idea al presente, jugando con la transparencia del Palacio para desafiar la obsesión occidental de verlo y saberlo todo. La instalación se despliega como una secuencia de capas que se descubren progresivamente, formando un ciclo visual que evoca un movimiento perpetuo.
Al caminar alrededor del Palacio, los visitantes se convierten en parte de esta narrativa, marcando el tiempo y desvelando los secretos que cada capa oculta. Canepa utiliza un mosaico de telas pintadas al óleo, algunas con motivos prehispánicos, que luego son fotografiadas y trasladadas a una lona mediante una innovadora tecnología de impresión de HP, garantizando colores duraderos y respetuosos con el medio ambiente. Este proceso crea un relato textil que desafía al espectador a descubrir lo oculto.
«Fardo» es la segunda intervención artística durante la restauración del Palacio de Cristal, siguiendo al «Gran Friso» de Miguel Ángel Tornero. Para Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, al que pertenece el espacio, la obra de Canepa es un puente entre el arte y la sociedad, recuperando el legado de la modernidad para reflexionar sobre cómo los símbolos y formas pueden construir identidades colectivas.
Andrea Canepa es una artista con una trayectoria internacional, habiendo expuesto en lugares como el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque en Madrid, el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz, y el Contemporary Arts Center de Cincinnati, entre otros. Su práctica artística se sitúa en la intersección entre el arte, la sociología, la historia y la antropología, buscando siempre conectar con el espectador a través de un lenguaje visual que es tanto un homenaje como una crítica al pasado y presente.




