La localidad de Las Ventas, en el municipio de Torre del Bierzo, se enfrenta a un cambio significativo con el próximo traslado de su cementerio municipal. Esta decisión surge en respuesta al proyecto de la central hidroeléctrica reversible «Navaleo», que se superpone al actual camposanto en los planos de construcción. A pesar de la naturaleza delicada de la tarea, la comunidad ha decidido avanzar con el plan, y la empresa a cargo del proyecto hidroeléctrico financiará el traslado, estimado en 230.000 euros.
El alcalde de Torre del Bierzo, Gabriel Folgado, asegura que el traslado de los cuerpos enterrados se llevará a cabo con el máximo respeto y siguiendo todos los protocolos requeridos. Una vez se obtengan las autorizaciones necesarias, se procederá a la exhumación de aproximadamente cincuenta difuntos, respetando tanto la normativa sanitaria como la municipal.
El nuevo cementerio se ubicará en una parcela de unos 3000 metros cuadrados, más cercana al pueblo que el actual. Esta nueva ubicación no representa un problema para los habitantes de Las Ventas, quienes anteriormente utilizaban los cementerios de Bembibre y Albares para enterrar a sus difuntos antes de contar con su propio camposanto.
El proyecto para el traslado del cementerio y la construcción de nuevos nichos incluye también la creación de una zona de aparcamiento, asegurando así que las instalaciones satisfagan las necesidades de la comunidad. Aunque el cambio puede ser emocionalmente desafiante para algunos, los vecinos han reconocido la importancia del proyecto hidroeléctrico para la región.
La central hidroeléctrica reversible «Navaleo» representa una apuesta por las energías renovables y el desarrollo sostenible, y su construcción podría traer beneficios económicos y laborales a la zona. En este contexto, el traslado del cementerio se ve como un sacrificio necesario para el progreso y el bienestar futuro de la comunidad.
A medida que la localidad de Las Ventas se prepara para este cambio, el compromiso del Ayuntamiento y de la empresa responsable es garantizar que el proceso se realice con el mayor respeto posible hacia los difuntos y sus familias. La historia y la memoria de aquellos que descansan en el cementerio serán honradas en su nuevo emplazamiento, mientras la comunidad avanza hacia un futuro más prometedor.




