El Ayuntamiento de Cartagena ha dado un paso significativo hacia la inclusión religiosa al planificar la ampliación del cementerio de San Antón para incluir un espacio dedicado a los entierros musulmanes. Este proyecto surge como respuesta a una necesidad largamente sentida por la comunidad musulmana local y se enmarca dentro de los planes urbanos de la ciudad.
La ampliación del cementerio, que ya cuenta con el respaldo de la Junta de Gobierno, está a la espera de la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Este documento es clave para formalizar el carácter funerario del terreno y permitir el inicio de las obras necesarias.
El proyecto no solo cuenta con un respaldo político, sino también económico, ya que se ha asignado una partida en los Presupuestos Municipales de 2026. El equipo de gobierno ha trabajado en estrecha colaboración con la asociación local Fitra para asegurar que el nuevo espacio cumpla con los requisitos religiosos y culturales necesarios.
Sin embargo, el camino no ha estado exento de desafíos. En el pasado, el concejal de Sanidad expresó dudas sobre la compatibilidad del rito islámico de entierro con la normativa mortuoria regional, que exige el uso de ataúdes. Pese a esto, otras localidades han logrado implementar cementerios musulmanes sin problemas legales, utilizando ataúdes biodegradables como solución.
El impulso final para este proyecto provino de una sentencia judicial que condenó al Ayuntamiento por violar los derechos religiosos de la comunidad musulmana. El tribunal exigió al Consistorio que habilitara un espacio en uno de sus cementerios para enterramientos musulmanes, cumpliendo así con la libertad religiosa consagrada en la legislación.
A pesar de los progresos, la comunidad musulmana, representada por Afamuca, ha expresado cierta frustración. Aseguran que no se les ha incluido en las decisiones sobre la ubicación del nuevo cementerio, y temen que no se haya asignado adecuadamente el presupuesto necesario. No obstante, mantienen la esperanza de que el proyecto continúe avanzando y que sus derechos sean plenamente reconocidos.
Con este paso, Cartagena no solo busca cumplir con una obligación legal, sino también reafirmar su compromiso con la diversidad y la inclusión. La ampliación del cementerio de San Antón simboliza un esfuerzo por integrar a todas las comunidades religiosas en el tejido social de la ciudad, asegurando que todos los ciudadanos puedan descansar en paz según sus creencias y tradiciones.




