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Descubrimiento en Malawi revela la primera cremación adulta in situ del mundo

Descubrimiento en Malawi revela la primera cremación adulta in situ del mundo

En una cueva de Malawi, un descubrimiento arqueológico ha arrojado luz sobre las prácticas fúnebres de hace 9.500 años. En el refugio rocoso conocido como Hora 1, los restos de una mujer han revelado la primera evidencia mundial de una cremación adulta realizada en el mismo lugar del rito. Este hallazgo, documentado en la revista Science Advances, no solo es significativo por su antigüedad, sino por la complejidad del ritual que sugiere.

Hora 1, situada al pie del monte Hora, ha sido un espacio ocupado por diferentes grupos humanos durante milenios. Los restos de la mujer, conocida como Hora 3, muestran señales de exposición prolongada al fuego, indicando una cremación intencional sobre una pira construida in situ. Este descubrimiento ofrece una visión detallada de un ritual sofisticado, que requería coordinación comunitaria, recursos y un conocimiento profundo del fuego.

El análisis osteológico sugiere que Hora 3 era una mujer de entre 18 y 60 años, de baja estatura y físicamente activa. Sus huesos presentan marcas de corte, interpretadas como señales de desmembramiento previo a la cremación, sugiriendo un proceso ritual cuidadosamente planificado. La ausencia de cráneo y dentadura apunta a la posibilidad de un gesto ritual relacionado con el culto a los ancestros.

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La cremación en una pira abierta no es tarea sencilla. Requiere grandes cantidades de leña y atención constante. En este caso, se utilizaron al menos 30 kilos de madera seca, hierbas y hojas para mantener el fuego durante horas. El calor desigual alcanzado, con temperaturas de hasta 500°C en el torso, sugiere una quema prolongada y controlada.

Entre los fragmentos óseos, se encontraron útiles de piedra que podrían haber sido herramientas utilizadas durante la preparación del cuerpo o depositadas como ofrendas. El hallazgo de estos objetos, junto a la cremación, sugiere un ritual cargado de simbolismo y memoria comunitaria.

Este descubrimiento obliga a repensar las prácticas mortuorias de las sociedades cazadoras-recolectoras en África. Lejos de ser simples o improvisados, estos rituales requerían un esfuerzo colectivo y una conexión simbólica con el entorno. Los grupos que usaron Hora 1 transformaron un lugar natural en un sitio cargado de memoria y significado, marcando el espacio como un punto de referencia comunitaria.

El estudio de Hora 3 no solo aporta datos sobre un ritual concreto, sino que desafía la visión tradicional de las sociedades preagrícolas como socialmente simples. Hace 10.000 años, ya existían ritos complejos vinculados a la muerte, la memoria y el territorio, demostrando una sofisticación cultural que seguimos desentrañando.

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