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Descubrimiento arqueológico en Tlatelolco revela vivienda prehispánica reutilizada como espacio funerario infantil

Descubrimiento arqueológico en Tlatelolco revela vivienda prehispánica reutilizada como espacio funerario infantil

En el bullicioso corazón de la Ciudad de México, un hallazgo arqueológico ha abierto una ventana al pasado prehispánico. En la Zona Arqueológica de Tlatelolco, los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han descubierto una vivienda prehispánica que, siglos atrás, fue reutilizada como un espacio funerario infantil. Este descubrimiento ofrece nuevas perspectivas sobre las prácticas sociales y rituales de los antiguos tlatelolcas y mexicas.

Entre octubre y diciembre de 2025, en un predio del Eje Central Lázaro Cárdenas, en la colonia Guerrero, se desarrolló una intervención arqueológica que reveló una compleja secuencia estratigráfica. Los arqueólogos documentaron 24 capas arcillosas, evidenciando intervenciones humanas a lo largo del tiempo. Cada fase del hallazgo aporta información valiosa sobre la evolución del uso del espacio.

Inicialmente, los fragmentos cerámicos dispersos sugieren la presencia de grupos humanos de carácter transitorio. Sin embargo, en una segunda fase, se identificó una unidad doméstica con paredes, suelos y un tlecuil de piedra, indicando una vivienda estable. La cerámica de estilo Azteca III y otros objetos domésticos sugieren que este núcleo familiar tenía cierta capacidad económica.

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La tercera fase del hallazgo revela una transformación significativa: la vivienda fue reutilizada como un lugar funerario. En este contexto, se encontraron tres entierros humanos, todos menores de edad, planteando preguntas sobre las concepciones del ciclo de vida entre los antiguos habitantes. Los tres individuos, incluyendo un infante de entre dos y cinco años, un neonato y un subadulto, fueron hallados en asociación directa con los restos arquitectónicos.

El descubrimiento de estos entierros en el contexto de una vivienda sugiere una relación entre lo doméstico y lo funerario que merece un análisis más profundo. La presencia de un tlecuil de piedra, usado para preparar alimentos, indica la centralidad de las prácticas culinarias en la vida cotidiana y su posible conexión con rituales funerarios.

Además de los restos humanos, se recuperaron fragmentos de vasijas, figurillas antropomorfas, navajillas de obsidiana y un sello decorado con la imagen del dios del viento Ehécatl. Estos materiales, junto a la cerámica de estilo Azteca III, ayudan a situar cronológicamente esta vivienda funeraria alrededor del periodo Posclásico Tardío (1325–1521).

La ausencia de sedimentos típicos de un lecho lacustre sugiere que el islote de Tlatelolco pudo haberse extendido más allá de lo que se había estimado. Este descubrimiento redefine los límites de Tlatelolco, aportando nuevas perspectivas sobre la organización del espacio en una de las urbes más importantes del México prehispánico.

El hallazgo no solo recupera restos materiales de valor histórico, sino que también ofrece una comprensión más profunda de la vida y la muerte en el México antiguo, iluminando las prácticas funerarias y la organización del espacio entre los antiguos tlatelolcas y mexicas.

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