En la tranquila localidad de Oleiros, un nuevo tanatorio está a punto de cambiar la vida cotidiana del municipio. Después de una serie de retrasos, finalmente se espera que el centro, operado por Funeraria Apóstol, comience a funcionar en febrero. Originalmente planeado para abrir antes del verano de 2025, la espera se ha prolongado debido a una serie de contratiempos. Manuel Espasandín, presidente del grupo, explica que «un cúmulo de circunstancias» han atrasado el proceso, siendo los permisos de Aena y Augas de Galicia algunos de los obstáculos más significativos.
La construcción del tanatorio no ha sido sencilla. Espasandín relata los desafíos enfrentados al trabajar en los cimientos, donde la presencia inesperada de bolsas de aire complicó los micropilotajes, incrementando tanto el tiempo como los costos de construcción. A pesar de estos inconvenientes, el interior del edificio está casi listo, con los muebles en camino y solo pequeños detalles por pulir. Las obras en el exterior, aunque aún en progreso, se están priorizando ahora que las condiciones climáticas lo permiten.
Este tanatorio no será solo un espacio de despedida. Con cuatro salas de velatorio, una capilla y una cafetería con entrada independiente, el lugar ofrecerá un ambiente adecuado para el recogimiento y la reflexión. La cafetería, gestionada por el mismo grupo que opera otras en la región, también servirá a los trabajadores del polígono cercano, haciendo del tanatorio un punto de encuentro en la comunidad.
Lo que realmente distingue a este nuevo tanatorio es su columbario exterior. Ubicado en un área ajardinada, permitirá a las familias depositar cenizas sin las restricciones habituales de otros lugares. «Aquí no habrá tantas exigencias», comenta Espasandín, señalando la flexibilidad y apertura que caracterizarán este espacio.
Con cuatro nuevos empleos creados, el tanatorio de Oleiros se prepara para ser un referente en la región, no solo como un lugar para el último adiós, sino como un espacio que integra y respeta a la comunidad. La espera, aunque larga, promete valer la pena para los habitantes de Oleiros.




