Un descubrimiento arqueológico en el desierto occidental de Egipto ha revelado un cementerio y un complejo industrial que datan de hace 2.000 años, proporcionando una nueva perspectiva sobre la vida en esta región durante la época grecorromana. Este hallazgo desafía la percepción de que se trataba de un territorio marginal, mostrando que era un área dinámica y habitada.
El equipo internacional de arqueólogos del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto y la Universidad de Padua han encontrado estos vestigios en dos yacimientos interconectados en la gobernación de Beheira: Kom Al-Ahmar y Kom Wasit. Los restos descubiertos incluyen talleres industriales y un complejo funerario, una combinación inusual que sugiere un asentamiento estable y económicamente activo en pleno desierto.
Las tumbas excavadas en el cementerio contienen restos humanos bien conservados y objetos funerarios, lo que permite fechar el conjunto en torno a hace dos milenios. Las prácticas funerarias observadas combinan tradiciones egipcias con influencias grecorromanas, reflejando el mestizaje cultural de la época.
El cementerio revela una estructura social diversa, con sepulturas de diferentes tipos que sugieren la coexistencia de distintos estratos sociales. Algunas tumbas son arquitectónicamente más complejas y tienen ajuares más elaborados, mientras que otras son más sencillas.
Junto a las áreas funerarias, se ha descubierto un complejo industrial de gran tamaño. Las estructuras identificadas incluyen áreas de producción, almacenamiento y procesamiento de recursos naturales. Estos hallazgos indican que la región no era inhóspita, sino que estaba integrada en las dinámicas económicas del antiguo Egipto y del mundo romano.
El complejo industrial pudo haber estado relacionado con la producción de cerámica, el procesamiento de minerales o la elaboración de productos agrícolas adaptados a las condiciones desérticas. La presencia de hornos y herramientas refuerza la idea de una economía local activa y organizada.
La ubicación de este asentamiento sugiere que pudo desempeñar un papel estratégico en las rutas comerciales que conectaban el valle del Nilo con otras regiones. Su posición habría facilitado el intercambio de productos y el control de recursos valiosos, esenciales en un entorno donde el acceso al agua y las materias primas era crucial.
Este hallazgo es significativo porque cuestiona la visión tradicional del desierto occidental como un espacio secundario en la historia de Egipto. La combinación de cementerio e instalaciones industriales sugiere un nivel de desarrollo económico y social mayor de lo que se creía.
Los arqueólogos continuarán con las excavaciones y el análisis de los restos encontrados, esperando descubrir más sobre la vida de estas comunidades. A medida que avancen las investigaciones, es probable que surjan nuevos datos que obliguen a reevaluar lo que sabemos sobre la vida en estas regiones hace dos mil años.
El cementerio y el complejo industrial se convierten en una prueba tangible de que incluso los paisajes más áridos fueron escenarios de actividad humana intensa, innovación y organización social en la Antigüedad.




