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Malaui revela la cremación más antigua y desafía nuestra comprensión del pasado

Malaui revela la cremación más antigua y desafía nuestra comprensión del pasado

Un descubrimiento en el norte de Malaui ha reescrito la historia de los rituales funerarios humanos. Bajo el abrigo rocoso de Hora 1, los arqueólogos han hallado restos de una cremación que data de hace 9,500 años. Este sitio, al pie del Monte Hora, no solo es la evidencia más temprana de una pira crematoria en África, sino que también ofrece una nueva perspectiva sobre las prácticas rituales de las primeras sociedades humanas.

Los restos, pertenecientes a una mujer adulta, fueron encontrados entre más de 170 fragmentos óseos carbonizados, ceniza y carbones, resultado de un fuego cuidadosamente controlado. Lo que hace único a este descubrimiento es la ausencia de cráneo y dientes, lo que sugiere una manipulación intencionada del cuerpo antes de la cremación.

Este hallazgo desafía la noción de que las sociedades de cazadores-recolectores practicaban entierros simples. Hasta ahora, se creía que las cremaciones eran características de sociedades agrarias más recientes. Sin embargo, esta pira funeraria, que requirió alrededor de 30 kilos de madera y otros combustibles, evidencia rituales funerarios complejos.

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La cremación hallada en Malaui no solo es la más antigua conocida en sitio, sino que también invita a reconsiderar las capacidades sociales y culturales de los primeros humanos en África. Los investigadores sugieren que el uso del fuego iba más allá de lo práctico, siendo una herramienta ritual para expresar respeto y cohesión comunitaria.

En el contexto global, se han encontrado evidencias de restos humanos quemados en lugares como Australia, pero no asociadas a piras claramente construidas para ese fin. La cremación más antigua previamente conocida con una pira en sitio fue en Alaska, datada hace 11,500 años, pero pertenecía a un niño.

El descubrimiento en Malaui plantea preguntas sobre la vida social y espiritual de estas comunidades antiguas. La posibilidad de que los rituales incluyeran la manipulación de partes del cuerpo como objetos de recuerdo sugiere un significado simbólico profundo. Además, el uso continuado del lugar para grandes fuegos indica un significado ceremonial duradero.

Este hallazgo enriquece el registro arqueológico de África y ofrece una nueva ventana a la complejidad social de los cazadores-recolectores. Nos invita a repensar nuestro entendimiento de las prácticas mortuorias y cómo estas reflejan la vida social y espiritual de nuestros ancestros.

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