En el municipio de Bernardos, Segovia, se erige el Dolmen de Santa Inés, un monumento megalítico que cuenta la historia de las civilizaciones neolíticas de la región. Con su construcción que data del VI milenio antes del presente, este dolmen no solo es testamento de una arquitectura compleja y simbólica, sino también de las redes de intercambio cultural y material que existieron hace miles de años.
El Dolmen de Santa Inés, construido principalmente con lajas de pizarra, destaca por el uso de cuarzo blanco y piedras volcánicas, elementos que no solo embellecen el monumento, sino que también indican la existencia de redes de contacto a larga distancia durante la época neolítica. Estas piedras, cuidadosamente seleccionadas, contribuyen a un diseño estético y simbólico que resalta la estructura en el paisaje.
Raúl Martín Vela, director del Proyecto Eresma Arqueológico, junto a Germán Delibes de Castro, Catedrático Emérito de Prehistoria, han liderado las investigaciones que revelan la intención detrás de la orientación del dolmen, alineado con la salida del sol durante el solsticio de invierno. Este alineamiento no es casual; refleja un conocimiento astronómico preciso y una conexión simbólica con los ciclos naturales.
El dolmen no solo sirvió como un lugar de descanso final, sino que también desempeñó un papel en la vida ceremonial de las comunidades neolíticas. Las excavaciones han demostrado que el sitio continuó siendo utilizado durante siglos, con enterramientos adicionales en la Edad del Cobre. Esto subraya su importancia como un lugar de memoria colectiva y continuidad cultural.
El descubrimiento de materiales exóticos, como las cuentas de variscita y una piedra volcánica, añade otra capa de complejidad a la historia del dolmen. Estas evidencias sugieren un intercambio cultural y material que trascendía las fronteras geográficas de la época.
El Dolmen de Santa Inés no está solo en su majestuosidad. Bernardos alberga otros túmulos prehistóricos y el crómlech de Cantos Blancos, un monumento único en Castilla y León, que refuerza la importancia de este enclave como un centro de actividad megalítica.
La comunidad local ha jugado un papel crucial en la conservación y estudio del dolmen. Con el apoyo financiero del Ayuntamiento de Bernardos, la Diputación de Segovia y la Junta, junto a la colaboración activa de los vecinos, el proyecto no solo busca preservar el patrimonio, sino también fomentar el turismo cultural y el desarrollo sostenible de la región.
El Dolmen de Santa Inés es más que un monumento antiguo; es un puente entre el pasado y el presente, un recordatorio de la ingeniosidad y el espíritu de las comunidades neolíticas. A través de sus piedras, el dolmen cuenta una historia de vida, muerte y continuidad, un legado que Bernardos custodia con orgullo y que invita a ser descubierto por todos aquellos que aprecian la historia y la cultura.




