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La restricción horaria a funerarias en Santiago: entre el respeto y la controversia

La restricción horaria a funerarias en Santiago: entre el respeto y la controversia

La reciente implementación de una normativa que limita el horario de las funerarias para recoger a los fallecidos en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) ha generado una mezcla de opiniones entre los afectados. Mientras algunos valoran el intento de ofrecer un entorno más íntimo y respetuoso para las familias, otros critican que la medida retrasa el proceso y añade estrés en momentos ya de por sí difíciles.

Desde el CHUS, la normativa se justifica como un esfuerzo por «respetar la intimidad de las familias en momentos delicados y asegurar el bienestar de todos los usuarios hospitalizados». Sin embargo, familiares como el de un paciente fallecido en agosto en el Provincial de Santiago, expresan su descontento al describir la experiencia de tener que dejar a su ser querido en un depósito hasta que las funerarias puedan operar. «Nos dolió en el alma saber que no iba a la funeraria, sino a un depósito», confiesa.

La regulación, que restringe la recogida entre las 00:00 y las 07:00 horas, ha suscitado reacciones diversas entre las funerarias de la región. Algunas pequeñas empresas han señalado retrasos significativos, mientras que otras, como Apóstol Santiago, afirman no haber recibido quejas de las familias. En algunos casos, la medida se considera positiva al haber habilitado un espacio específico para tratar con las familias, alejándose de las áreas de hospitalización.

La subdirección de Humanización e Atención á Cidadanía ha mantenido reuniones con la Asociación Provincial de Funerarias para asegurar la colaboración y seguimiento del procedimiento. Sin embargo, la medida ha generado un debate sobre la carga adicional que puede suponer para las funerarias, especialmente para aquellas que deben esperar largas horas para completar el proceso.

En áreas como Vigo y Ourense, donde restricciones similares ya estaban en vigor, el impacto ha sido menor, según algunas funerarias. Sin embargo, en Santiago, la implementación de la norma ha resaltado diferencias en su aplicación y percepción. Mientras que en algunas zonas el personal está bien informado y la normativa se aplica sin problemas, en otras, como Ribeira, la falta de conocimiento ha generado confusión y quejas.

A pesar de las críticas, la medida también ha sido vista como una forma de profesionalizar y organizar mejor el proceso, evitando la presencia de personal funerario en áreas sensibles del hospital. La controversia subraya la necesidad de equilibrar el respeto a las familias con la eficiencia en el manejo de los fallecimientos, un desafío que el CHUS y las funerarias continúan enfrentando.

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