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Actualizado: 05/10/2022
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El futurólogo Ian Paearson asegura que en 2050 podremos presenciar nuestro propio funeral

El futurólogo Ian Paearson asegura que en 2050 podremos presenciar nuestro propio funeral

El futurólogo Ian Paearson asegura que en 2050 podremos presenciar nuestro propio funeral

Vía: América Economía

Un futurólogo asegura que en treinta año ya no habrá necesidad de cuestionarse cómo será nuestro funeral o cómo reaccionará la gente ante nuestra muerte. Ian Paearson, asegura que en el año 2050 los humanos «podremos ser testigos de nuestros funerales, no a manera de simulación, sino en calidad de robots».

Una entrada en su blog sostiene que para el 2050 el 99% de la información de nuestro cerebro se conservará en un equipo electrónico, algo así como una memoria extraíble. Esto permitirá ‘subir’ una copia de nuestro cerebro a un almacenamiento en la nube, de tal forma que cuando estemos físicamente muertos el 99% de nuestra mente estará perfectamente bien y operando con normalidad en su ‘versión electrónica’.

Suponiendo que haya ahorrado lo suficiente y se haya preparado bien [para la muerte física], lo conectarán a un android para que lo usé como su cuerpo a partir de entonces. Asiste a su funeral y luego continúa como antes, solo que con un cuerpo más joven y mejorado», escribió Pearson en su artículo.

Al igual que en varias películas, según el científico, los humanos podremos cambiar de cuerpo cuando queramos. Su mente seguirá funcionando bien, mientras los servidores continúen guardándola. No será inmortal en un sentido estricto, pero al menos no dejará de existir en el momento en que su cuerpo deje de funcionar», aseguró el futurólogo.

Sin embargo, aunque todo suene positivo, Pearson advierte sobre una ‘trampa’. Los almacenamientos donde se guarde nuestra información pertenecerán a una empresa como Google, Facebook, Apple, o un equivalente del futuro, mismas que podrían obtener derechos de propiedad sobre los datos de la mente».

Es decir, en algún momento, podríamos dejar de ser dueños de nuestra propia mente y las compañías podrán hacer réplicas de nuestro cerebro, teniendo derecho sobre todas las ideas que pueda generar. 

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