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Actualizado: 26/11/2022
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Condenan a una funeraria de Játiva por negligente en la conservación de un cadáver

Condenan a una funeraria de Játiva por negligente en la conservación de un cadáver

Condenan a una funeraria de Játiva por negligente en la conservación de un cadáver

Vía: Levante-emv

Una sentencia ha condenado a la funeraria de Xàtiva o Játiva (provincia de Valencia) encargada del velatorio de una difunta por la acumulación de errores cometidos que impidieron que sus familiares pudiesen tener una ceremonia de despedida como cabía esperar.

Los hechos se remontan al 4 de junio de 2018, cuando el cadáver fue trasladado a las instalaciones de la Funeraria Cerdá a pesar de que ese día había un corte de luz programado en la zona que dejó al tanatorio sin suministro eléctrico y no permitió mantener la temperatura del recinto en las condiciones adecuadas.

La juez instructora del caso describió como “grotesco” el relato de los hechos considerados probados: cuando los familiares de la fallecido llegaron al tanatorio para velar al cadáver estaban a oscuras, y el cuerpo en avanzando estado de descomposición, sangrando y despidiendo un fuerte olor, puesto que la sala no cumplía las exigencias de refrigeración que marca la normativa.

El responsable de la funeraria defendió en sede judicial que los hijos de la finada fueron informados desde el primer momento del corte del suministro eléctrico y que se les recomendó acudir a otro tanatorio, pero según éste insistieron y accedieron a la sala en la que se encontraba el cuerpo incumpliendo las instrucciones del personal de la empresa. Para la jueza, sin embargo, estas afirmaciones no han quedado demostradas con pruebas fehacientes y, en cualquier caso, no eximen a la empresa de su responsabilidad. Además, los familiares de la difunta mantuvieron que no conocían la situación real y que no se les prohibió el paso a la sala.

La sentencia atribuye a la funeraria una actitud negligente porque, a sabiendas de la falta de luz en las instalaciones y de la ausencia de un generador eléctrico que permitiera ofrecer una alternativa de suministro, no mantuvo a la difunta en las cámaras del hospital, de modo que resultó imposible que se alcanzara en el recinto la temperatura idónea para el adecuado mantenimiento del cadáver, que siguió despidiendo un fuerte olor hasta su entierro.

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