Actualizado: 13/12/2017
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Desolación en el patio número 8 del cementerio de Cáceres

Desolación en el patio número 8 del cementerio de Cáceres

Vía: Autor: Miguel Ángel Muñoz Rubio / El Periódico

«Los cementerios siempre han tenido un atractivo para mí. Ellos están bien mantenidos, libres de ambigüedad, lógicos, viriles, y vivos». La frase es de Günter Grass, célebre escritor y artista alemán, que puede ser aplicable al de Cáceres si borramos de un plumazo la frase ‘bien mantenidos’.

Basta con echar un vistazo a las dos fotografías que ilustran este reportaje. Las ha captado el cacereño Pedro Medina Salgado; harto de realizar peticiones para que adecentaran el patio número 8, esta semana ha decidido registrar un escrito en el ayuntamiento solicitando que las deficiencias que presenta «sean corregidas -dice textualmente- en el menor tiempo posible».

Pedro Medina es propietario del nicho 6838, en el patio número 8 están enterrados sus padres y cuando va a visitar sus tumbas en el camposanto se le cae el mundo a los pies: el suelo es de cemento y está en muy malas condiciones, una pared aparece completamente desconchada y hay humedades por todos lados. «Ese patio está situado en la parte antigua, según entras, a la derecha, y hay una dejadez tremenda. Todos tenemos allí familiares y es de justicia que se arregle».

Varias veces lo ha comentado con las personas encargadas del mantenimiento. «Dicen que no pueden hacer más, que disponen de un presupuesto determinado», explica Medina, que teme que «la humedad acabe derribando las estructuras, que son muy antiguas y pueden ceder en cualquier momento».

El cementerio de Cáceres data de 1844. Sus primeros restos fueron los de don Juan Durán de Figueroa y doña Isabel Baca, fundadores del convento de la Concepción. En sus nichos hay desde proverbios, hasta imágenes de la patrona o escudos del Athlétic de Bilbao.

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