Actualizado: 21/09/2017
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Han llegado a los crematorios de Europa los funerales con diseño

Crematorio

Han llegado a los crematorios de Europa los funerales con diseño

Vía: Infobae

Las cremaciones, que ya son mayoritarias en Europa, superarán este año a los sepelios en Estados Unidos. Cada vez son más quienes sienten que las ceremonias y la estética de los funerales religiosos tradicionales no se ajusten a sus necesidades

Desde las ceremonias a los crematorios, desde los ataúdes a los nichos, el diseño y la arquitectura han llevado la estética al ámbito de la muerte. Al concebirla con una aproximación más terrenal, que la incluye en el ciclo de la vida, se hace lugar a la belleza.

Hay obras de arte: es el caso del crematorio belga Hofheide, una construcción cuyo núcleo de piedra está envuelto en acero oxidado. Se sitúa sobre un zócalo enterrado que representa la conexión entre un mundo visible y uno invisible.

El conjunto de la estructura se ubica en un lago: a ratos parece flotar sobre el agua. Y en días soleados, cuando el cielo se refleja en la superficie, el edificio se ve flotando en el aire.

En 2016 la construcción ganó el premio Architizer A+ en la categoría de Edificios y Monumentos Religiosos. Este año el estudio catalán RCR Arquitectes, diseñador de Hofheide, obtuvo el Pritzker, el galardón más prestigioso de la disciplina.

La búsqueda de mejoras en los crematorios es un fenómeno que se da especialmente en Europa. “Tienden a ser demasiado industriales”, argumentó la arquitecta española Carme Pigem Barceló, socia de RCR Arquitectes. “Pero la muerte es parte de la vida. Una vez que salimos de la Tierra seguimos siendo parte del universo, y la arquitectura puede ayudar en la conexión”.

En Holsbeek los diseñadores crearon un juego simbólico de luces y sombras. Las delgadas tiras de acero que cubren el edificio cuelgan verticalmente: entre ellas la luz se refleja sobre las paredes en patrones que cambian a lo largo del día.

El crematorio de Rennes, diseñado por la firma francesa Plan 01, se construyó a partir de una secuencia de círculos que da al edificio una sensación de apertura y aire. En el interior, en lugar de pasillos, se observa una sucesión de espacios entrelazados y curvos, con ventanas que van desde el piso hasta el techo. El exterior, revestido de madera pálida, es suave y táctil.

En el cementerio de Woodland, en Estocolmo, diseñado por Johan Celsing, los arquitectos recurrieron a perforaciones en las paredes para absorber los sonidos y suavizar la acústica. Ya se considera una corriente —como lo expresó Celsing— la atención a “la clemencia” del edificio.

Pero los ámbitos de conservación de cenizas están en transformación, no sólo en Europa. Si en 1960 era el método de elección para sólo el 3% de las personas que morían en los Estados Unidos, este año la cremación superará al entierro. Estas cifras coinciden con las de países como el Reino Unido, Suecia y Dinamarca, donde alrededor de tres cuartas partes de la gente prefiere ser convertida en ceniza.

Después de la muerte de su marido, Diana McGlue cumplió con su voluntad de incineración. Durante tres años guardó los restos en una estantería en su casa: los nichos en los cementerios le parecían espacios sin alma, la familia no tenía creencias religiosas que observar. Entonces descubrió la compañía británica Sacred Stones.

El fundador de la firma, Toby Angel, inauguró el año pasado Willow Row, un recinto de tumbas y nichos colectivos ubicado en Cambridgeshire, el primer túmulo que se construyó en Gran Bretaña en 5.500 años.

Angel quiso crear un espacio abierto a personas de todas las creencias, y de ninguna, que ofreciera a todos un sentido de lo sagrado: lo que McGlue buscaba para conservar los restos de su marido. Ya se ha anunciado la apertura de otros lugares similares en las localidades de Shropshire y McGlue.

En 2013, el concurso internacional Diseño para la Muerte (Design for Death) otorgó el primer premio a los diseñadores franceses Enzo Pascual y Pierre Rivière por Emergencia: una cápsula biodegradable en la que se entierran las cenizas y, a medida que se disuelve en el suelo, el conjunto sirve de abono para plantas y árboles.

Según Amy Cunningham, que dirige Fitting Tribute Funeral Services en Nueva York, algunos de sus clientes prefieren “entregarse completamente a la Madre Naturaleza, en lugar de trabajar en su contra”. Esa elección se expresa en la voluntad de ser enterrados en ataúdes hechos de lana u hojas de plátano. El tejido de sauce resulta especialmente atractivo para las mujeres, quienes se sienten “como si estuvieran viendo un vestido de Saks Fifth Avenue”, ilustró.

Lugares como Willow Row y los crematorios de Holsbeek y Rennes muestran cómo se pueden actualizar ideas asociadas a lo inmóvil e independiente del tiempo. “La arquitectura puede describir la relación entre el espíritu, la sensualidad y la emoción”, dijo la arquitecta española Carme Pigem. “Y mediante ella podemos celebrar la vida.”

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