Actualizado: 20/11/2018
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Begíjar cambia la ley del suelo

Begíjar cambia la ley del suelo

Vía: José Rodríguez Cámara / Diario Jaén

Las normas urbanísticas de Begíjar (provincia de Jaén) están, actualmente, igual que el 3 de noviembre de 2002, exactamente, un día antes de que se otorgara la licencia de actividad a una sala de velatorios en el número 1 de la calle Miguel Hernández. Es la culminación de un proceso judicial que emprendieron los vecinos del tanatorio, al ver lesionados sus intereses.

La historia se remonta a la etapa en la que el socialista Ildefonso del Jesús era alcalde begijeño. Los denunciantes, que vieron cómo no les hacía caso el máximo responsable municipal de la época, defendieron en los tribunales que el negocio no respetaba las normas sobre actividades molestas, peligrosas e insalubres. El Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Jaén, en primera instancia, les dio la razón.

El proceso se enrevesó tanto que, hasta el verano de 2015, no terminó de resolverse, después de pasar por varias salas. Pero, finalmente, con el cumplimiento del último fallo por parte de la Administración local, la cuestión está enmendada. El actual alcalde, Andrés Gárate, al tercero que le toca lidiar con este asunto, informa de que el Gobierno local, una vez que tuvo conocimiento oficial del dictamen, dio los pasos para que la normativa urbanística local se retrotayera más de 13 años, lo necesario para echar marcha atrás la resolución municipal que concedió el permiso para la apertura del tanatorio. “Por el momento, hemos hecho todo lo que teníamos que hacer”, deja claro el alcalde.

Existe una duda, no obstante, y es saber si otros establecimientos se verán afectados por el cambio legal, ya que, al amparo de la reforma aprobada hace casi tres lustros, abrieron otros negocios que, en extricto cumplimiento de la normativa, tendrán problemas para estar abiertos al público. Por el momento, el responsable local no tiene conocimiento alguno de que pesen denuncias sobre otras actividades que, como el velatorio, sean molestas, peligrosas o insalubres. El final del pleito debería de haber llegado el 14 de julio de 2009, con una decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Ello implicó el cierre temporal de la sala de velatorios. ¿Por qué no fue definitivo? El partido de la rosa, que gozó de mayoría absoluta en Begíjar hasta 2011, dos años antes de dejar el bastón de mando, aprobó en solitario una modificación de las normas subsidiarias de planeamiento urbanístico; una formula que daba vía libre al tanatorio, pero también a la concesión de licencias para abrir, por ejemplo, una gasolinera, como de hecho ocurre. Los vecinos, entonces, volvieron a recurrir la decisión municipal, que dilucidó el Tribunal de Justicia de Andalucía.

El TSJA, para dar por zanjada la cuestión, razonó que el acuerdo municipal impugnado incurre en desviación de poder, pues se beneficia a determinados propietarios y se incumple la anterior sentencia. En definitiva, con el acuerdo plenario contra el que se recurrió, como opina el TSJA, se buscó un ardid para mantener abierto el tanatorio, que, con su dictamen, no consintió la Sala de lo Contencioso Administrativo del Alto Tribunal andaluz. Lo ocurrido llena de satisfacción a los ciudadanos que vieron peligrar sus intereses con la apertura de este controvertido negocio.

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