Actualizado: 25/09/2020
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Investigan una cueva en Italia que contiene restos humanos del Neolítico europeo de 7500 años

Investigan una cueva en Italia que contiene restos humanos del Neolítico europeo de 7500 años

Vía: Blastingnews

Los arqueólogos investigan una cueva situada al sureste de Italia, que contiene los restos de unos humanos que murieron hace unos 7500 años. Afirman haber identificado los primeros casos conocidos del Neolítico europeo de gente que descarnaba y desarticulaba cuidadosamente, raspando y cortando con herramientas de piedra, los huesos de otras personas muertas. Los investigadores, en principio, descartan el canibalismo u otras formas de violencia como causa de la muerte.

En un artículo publicado recientemente en la revista Antiquity se detalla el corte y el raspado con herramientas de piedra de estos esqueletos incompletos en la Cueva de Scaloria, en Manfredonia, desde el año 5500 hasta el 5200 a. C. El estudio indica que allí se practicó una gran variedad de rituales para conmemorar la muerte de difuntos traídos incluso de las cuevas de los alrededores. Se trata, por tanto, de ritos funerarios secundarios complejos que marcaban la transición de los seres vivos a los individuos completamente muertos.

Los seres humanos hemos inventado una gran variedad de rituales funerarios diferentes para transformar a los muertos, que se pueden celebrar por muchas razones: para recordar el estatus del fallecido, forjar relaciones políticas, defenderse de la venganza de los muertos y otros muchos fines sociales. Se hace fundamental, por ende, efectuar el acto social de morir para transformar al ser vivo, con sus capacidades y sus relaciones sociales, en una nueva entidad con un tipo de existencia diferente, ya sea un espíritu socialmente activo o sólo una memoria respetada.

Las huellas del isótopo de estroncio muestran que los huesos de las 22 a 31 personas estudiadas no pertenecían a un mismo lugar, sino que los difuntos provenían de zonas aledañas situadas en torno a unos 15 ó 20 kilómetros de distancia. La gente de la comarca traía los esqueletos incompletos de sus difuntos y los colocaba en la Cámara Alta de la Cueva Scaloria.

Sin embargo, los huesos previamente eran procesados mediante su raspado, para separarlos y extraerles el tejido blando residual, o su rotura dentro del primer año de la muerte del difunto. Finalmente, ya limpios, se dispersaban por el suelo de la cueva y se mezclaban con cerámicas rotas, herramientas de piedra y restos de animales.

¿Qué significaba este acto? Los investigadores descartan la opción de que los huesos se desecharan como basura, sin otro sentido, ya que piensan que la producción de ese desorden era intencionada. Se trata de una parte de una secuencia altamente estructurada y significativa del ritual que dejaba los restos en el “puro hueso”, es decir, en una nueva sustancia post-humana.

Los muertos se convierten en “seres liminales”, que sirven de transición entre la vida y la muerte. Los familiares, por tanto, realizaban una transformación para llevar a sus seres queridos a una última etapa de su existencia. La deposición última tal vez pudo haber significado el fin de este período de liminalidad y el fin del duelo.

Se ha encontrado, además, 40 vasijas de cerámica colocadas debajo de las estalactitas de la cueva para atrapar la grasa. Se supone que las estalactitas eran entendidas como el equivalente a los restos óseos, en un plano similar a la piedra. La limpieza de los huesos y su deposición en la cueva se pudo haber entendido como la devolución del difunto a un lugar eterno en el que alguna vez existió.

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